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SANIDAD CANINA

* Antimicrobianos y Antiparasitarios en Caninos

Quimioterapia Antimicrobiana

Couto, Guillermo

En  la   clínica las decisiones  en la implementación  de la quimioterapia antimicrobiana casi siempre se toman sin el beneficio de los resultados culturales y antibiograma. En las primoinfecciones simples a  menudo  no se realiza  el cultivo.  En  las infecciones riesgosas  para la vida, las decisiones sobre la elección  de los antimicrobianos deben  ser tomadas  antes de conocer   los resultados culturales;  la sobrevida puede depender de la selección de regímenes terapéuticos óptimos.
El reconocimiento de los agentes infecciosos más comunes (grampositivos, gramnegativos, aerobios o anaerobios)  asociados  con la infección  de los diferentes sistemas orgánicos  es fundamental  en la selección empírica de los antimicrobianos.  Los hallazgos citológicos  y   resultados  de la coloración de Gram pueden ser aprovechados para identificar microbios y facilitar la selección de los antimicrobianos
adecuados.  El  agente elegido  debe contar  con un mecanismo  de acción propicio contra  el patógeno sospechado y  debe alcanzar concentraciones  adecuadas  en los tejidos infectados.(Tabla 1)

Tabla 1. Antibióticos empleados para el tratamiento de las infecciones bacterianas en caninos y felinos.

Droga

Mecanismo  

Bacteriostática
o bactericida

Especie

Posología

Ruta de administración

 

Aminoglucósidos

Inhibición de la
síntesis proteica

Bactericida

 

 

 

Amikacina

 

 

B

5-10 mg/kg/8 hs

EV, IM, SC

Gentamicina

 

 

B

2- 4 mg/kg/8 hs

EV, IM, SC

Neomicina

 

 

B

2,5-10 mg/kg/8-12 hs

Bucal

Tobramicina

 

 

B

2 mg/kg/8 hs

EV, IM, SC

Carbapenemas

Inhibición de la síntesis
de pared celular

Bactericida

 

 

 

Imipenema

 

 

B

2- 5 mg/kg/6-8 hs

EV, SC

Cefalosporinas

Inhibición de la síntesis
de pared celular

Bactericida

 

 

 

Cefadroxilo
(primera generación)

 

 

B

22 mg/kg/12 hs

Bucal

Cefalexina
(primera generación)

 

 

B

20- 40 mg/kg/8 hs

Bucal

Cefazolina
(primera generación)

 

 

B

20- 25 mg/kg/8 hs

IM, EV

Cefoxitina
(segunda generación)

 

 

B

22 mg/kg/8 hs

IM, EV

Cefotaxima
(tercera generación)

 

 

B

25- 50 mg/kg/8 hs

SC, IM, EV

Ceftiofur
(tercera generación)

 

 

C

2,2 mg/kg/24 hs

SC

Cloranfenicol

Inhibición de la síntesis
proteica

Bacteriostático

C

25- 50 mg/kg/8 hs

Bucal, SC, EV

 

 

 

F

15- 25 mg/kg/12 hs

Bucal, EV

Macrólidos /
lincosamidas

Inhibición de la síntesis
proteica

Bacteriostático

 

 

 

Azitromicina

 

 

C

10- 40 mg/kg/24 hs

Bucal

 

 

 

F

5- 10 mg/kg/24 hs

Bucal

Claritromicina

 

 

B

5- 10 mg/kg/12 hs

Bucal

Clindamicina

 

 

C

5,5-11 mg/kg/12 hs

Bucal, SC, IM

 

 

 

F

5,5-11 mg/kg/12-24 hs

Bucal, SC, IM

Eritromicina

 

 

B

10- 20 mg/kg/8-12 hs

Bucal

Lincomicina

 

 

B

15- 25 mg/kg/12 hs

Bucal, IM, EV

Tilosina

 

 

B

10- 40 mg/kg/12 hs

Bucal

Metronizadol

Inhibición de la síntesis
proteica

Bacteriostático

C

10 mg/kg/8 hs

Bucal

 

 

 

F

10 mg/kg/12 hs

Bucal

Penicilinas

Inhibición de la síntesis
de pared celular

Bactericida

 

 

 

Amoxicilina

 

 

B

10- 22 mg/kg/8-12 hs

Bucal, SC

Amoxicilina /
clavulanato

 

 

C

12,5- 25 mg/kg/8-12 hs

Bucal

 

 

 

F

62,5 mg/8-12 hs

Bucal

Ampicilina sódica

 

 

B

22 mg/kg/8 hs

SC, IM, EV

Oxacilina

 

 

B

22- 40 mg/kg/8 hs

Bucal

Penicilina G

 

 

B

22.000 U/kg/6-8 hs

IM, EV

Ticarcilina /
clavulanato

 

 

C

40- 110 mg/kg/6 hs

IM, EV

Quinolonas

Inhibición de ácidos
nucleicos

Bactericida

 

 

 

Ciprofloxacina

 

 

B

5- 15 mg/kg/12 hs

Bucal

Enrofloxacina

 

 

B

2,5- 10 mg/kg/12 hs

Bucal, IM, SC, EV

Orbifloxacina

 

 

C

2,5- 7,5 mg/kg/24 hs

Bucal

Combinaciones
de sulfonamidas

Inhibición del metabolismo intermediario

Bactericida

 

 

 

Ormetoprima /
sulfadimetoxina

 

 

B

55 mg/kg/24 hs día 1, luego  27 mg/kg/24 hs

Bucal

Trimetoprima /
sulfonamida

 

 

B

15- 30 mg/kg/12 hs

Bucal, SC

Tetraciclinas

Inhibición de la síntesis
proteica

Bacteriostático

 

 

 

Doxiciclina

 

 

B

5- 10 mg/kg/12 hs

Bucal, EV

Minociclina

 

 

C

12,5 mg/kg/12 hs

Bucal

Tetraciclina

 

 

B

22 mg/kg/8-12 hs

Bucal


C, Caninos; F, felinos; B, ambos.

Los antibióticos bactericidas requieren la replicación del microbio y por ello no deberían ser administrados en conjunción con los bacteriostáticos. Los agentes bacteriostáticos  no deben   ser utilizados  en los animales inmunosuprimidos porque tales drogas requieren respuestas inmunes normales para alcanzar máximos efectos.
    El propietario debe tener deseos de administrar la droga en los intervalos indicados y la misma debe ser conveniente. Si la medicación tiene potencial tóxico también es una consideración de importancia.(Tabla 2)

 

 

Tabla 2. Toxicidades de los antibióticos comunes

Antibiótico

Toxicidad


Aminoglucósidos


Enfermedad tubular renal
Bloqueo neuromuscular
Ototoxicidad

Cefalosporinas
Cloranfenicol

Citopenias Inmunomediadas
Médula ósea - anemia aplásica (con predominio en felinos )
Inhibición del metabolismo de las drogas

Macrólidos / lincosamidas

Vómito o diarrea
Colestasis

Penicilinas
Quinolonas

Citopenias inmunomediadas
Falla del desarrollo cartilaginoso en cachorros
  juveniles en crecimiento

Sulfonamidas

Colestasis hepática o necrosis hepática aguda (rara)
Anemia macrocítica (administración crónica en felinos)
Trombocitopenia
Poliartritis aséptica supurativa
  (con predominio en doberman pinscher)
Queratoconjuntivitis seca
Cristaluria renal (rara)

Tetraciclinas

Enfermedad tubular renal
Colestasis
Fiebre, particularmente en felinos
Inhibicion del metabolismo de las drogas

 En los perros y gatos con primoinfecciones simples o cuando se prescriben drogas con potencial tóxico, se deben emplear el extremo inferior del rango posológico y el intervalo de máxima duración. Los patógenos intracelulares, infecciones anaeróbicas y condiciones riesgosas para la vida incluyendo bacteriemia e infecciones del SNC, deben tratarse con el extremo superior de la dosis y el intervalo de dosificación más corto. En todos los pacientes con infecciones que amenazan la vida, los antibióticos deben ser administrados por ruta parenteral al menos durante los primeros 5 a 7 días.
La administración parenteral también está indicada en los casos de vómito o regurgitación. La administración peroral de los antibióticos se puede iniciar cuando resuelven los vómitos, regurgitación o estados peligrosos para la vida.

La mayor parte de los pacientes inmunocompetentes con primoinfecciones simples responden con adecuación a 10-14 días de antibioticoterapia. Los distintos tipos de infecciones: crónicas, esqueléticas, en animales inmunosuprimidos, que cursan con reacciones granulomatosas y las motivadas por patógenos intracelulares, en líneas generales son tratadas durante un mínimo de 4-6 semanas o 1-2 semanas más allá
de la resolución de los signos radiológicos o clínicos.

Cuando se conocen los resultados del antibiograma, el antibiótico empleado se modifica si está indicado.
Si hay escasa respuesta terapéutica a un antibiótico en 72 horas, se debe considerar un tratamiento alternativo. Las condiciones que redundan en tejidos desvitalizados, granulomatosos o consolidados (por ej., neumonía por aspiración) pueden no mostrar signos radiográficos de mejoría antes de los 7 días. Los tejidos desvitalizados deben ser desbridados en lo posible para fomentar la resolución de la infección.

INFECCIONES ANAEROBICAS   

Las bacterias anaeróbicas de importancia clínica en caninos y felinos son Bacteroides sp, Fusobacterium sp, Peptostreptococcus sp, Peptococcus sp, Clostridium sp, Actinomyces sp, Propionibacterium sp y Eubacterium sp. El Actinomyces es un anaerobio facultativo; los restantes microorganismos son anaerobios obligados que no pueden emplear el O2 con fines metabólicos y se destruyen en su presencia. Las bacterias anaeróbicas son parte de la flora normal en áreas con baja tensión de O2 y escaso potencial de oxirreducción, como las mucosas bucal y vaginal. El origen de la mayoría de las infecciones anaeróbicas es la propia flora del animal. Las infecciones anaeróbicas son potenciadas por la disminución del flujo sanguíneo, necrosis tisular, infección previa o inmunosupresión.
Las bacterias anaeróbicas elaboran una serie de enzimas y factores que inducen lesión tisular y promueven la colonización. En la mayoría de las infecciones con anaerobios, por lo usual coexiste un proceso bacteriano aeróbico, el cual debe ser tenido en cuenta cuando se considera la selección del o los antimicrobianos. 
Las infecciones anaeróbicas por lo usual se asocian con orofaringe, SNC, espacio subcutáneo, sistema musculo-esquelético, conducto gastrointestinal, hígado y vías genitales femeninas y pueden ocurrir en perros o gatos con neumonía por aspiración o consolidación lobar pulmonar. En los pacientes con gingivitis, rinitis, abscesos retrobulbares, abscesos retrofaríngeos, neumonía por aspiración, piotórax, otitis media e interna, infección del SNC, heridas por mordeduras, heridas abiertas, fracturas abiertas, osteomielitis, peritonitis, hepatitis bacteriana, piómetra, vaginitis, bacteriemia y endocarditis valvular se debería sospechar una infección anaeróbica.(tabla 3).

Tabla 3. Datos clínicos compatibles con infecciones anaeróbicas en caninos y felinos


Reseña

Todas las edades, razas o sexos

Anamesis
Antecedentes de drogas o enfermedades inmunosupresoras
Cirugía, herida o fractura abierta u odontología recientes
Cuerpos extraños
Infección resistente a las sulfas o aminoglucósidos
Inflamación neutrofílica con evidencia citológica de bacterias pero cultivos aeróbicos negativos
Riñas
Vómito o regurgitación con aspiración

Examen físico
Abscesos
Exudado negruzco
Fiebre elevada
Gránulos de "azufre"
Herida o fractura abierta
Lesión con olor pútrido
Parálisis fláccida (Clostridium botulinum)
Parálisis rígida o trismo (Clostridium tetani)
Producción de gas subcutáneo
Secreción serosanguinolenta desde una lesión dolorosa
Tejido necrótico

Observaciones Citológicas
Bacilos filamentosos ramificados (Actinomyces o Nocardia sp)
Bacilos grampositivos grandes con mínimos neutrófilos
Gránulos de "azufre"
Neutrófilos degenerados y no degenerados con población bacteriana mixta

La mejoría de la irrigación sanguínea y oxigenación del área infectada es la meta primaria en el tratamiento de las infecciones anaeróbicas. La antibioticoterapia debe ser empleada en forma concurrente con drenaje o desbridamiento. Los antibióticos parenterales deben ser administrados durante varios días en los pacientes con piotórax, neumonía, peritonitis y signos compatibles con bacteriemia. Los derivados penicilínicos, clindamicina, cloranfenicol, metronidazol y cefalosporinas son de empleo corriente para el tratamiento de las infecciones anaeróbicas. Con la excepción del Bacteroides fragilis, los derivados penicilínicos tienen excelente actividad contra los anaerobios. Si los cocobacilos gramnegativos son detectados en la citología de un exudado neutrofílico, en particular si se asocian con la cavidad bucal, el metronidazol, cefalosporina de primera generación o clindamicina deben ser administrados en lugar de un derivado de la penicilina. Como ya se mencionara, las infecciones anaeróbicas y aeróbicas concurrentes son frecuentes, lo cual indica un tratamiento antimicrobiano combinado, de manera particular si existen signos riesgosos de bacteriemia.

BACTERIEMIA Y ENDOCARDITIS BACTERIANA   

La bacteriemia puede ser transitoria, intermitente o continua. La odontología de rutina es una causa habitual de bacteriemia transitoria. La bacteriemia intermitente por lo común desarrolla en pacientes inmunosuprimidos o con enfermedad riesgosa; muchas veces la fuente de la infección está en las vías urinarias. La bacteriemia continua ocurre con mayor frecuencia en asociación con endocarditis bacteriana. Los pacientes bacteriémicos tienen fiebre intermitente, depresión y signos clínicos
asociados con el sistema orgánico primario infectado. La sepsis es la respuesta sistémica a la infección y se manifiesta con insuficiencia circulatoria periférica (choque séptico). 
El Staphylococcus sp, Streptococcus sp, Escherichia coli, Klebsiella sp, Enterobacter sp, Pseudomonas sp, Clostridium sp y Bacteroides sp comúnmente son aislados desde la sangre de los perros y gatos bacteriémicos. La endocarditis bacteriana suele estar causada por Staphylococcus aureus, E. coli o Streptococcus ß-hemolítico. Si la fuente de la bacteriemia o endocarditis bacteriana proviene desde
un área con flora mixta como el conducto gastrointestinal o si el paciente tiene sintomatología preocupante, se debe emplear un antibiótico, solo o combinado, que sea efectivo contra los microbios grampositivos, gramnegativos, aerobios y anaerobios (aproximación de cuatro cuadrantes). Un aminoglucósido o quinolona para los gramnegativos más ampicilina, cefalosporina de primera generación o clindamicina para los grampositivos y anaerobios representan una terapia combinada de prescripción frecuente (
tabla 5). Las cefalosporinas de segunda y tercera generación, ticarcilina combinada con clavulanato e imipenema son drogas individuales con un espectro de cuatro cuadrantes. Después del tratamiento parenteral con estas drogas durante 5-7 días, la terapia peroral es seleccionada en función de los resultados culturales/antibiograma. El tratamiento oral es continuado durante un mínimo de 4-6 semanas, de manera particular en pacientes con endocarditis bacteriana. El hemocultivo debe ser realizado 1  y 4 semanas después de suspender la terapia para confirmar el control de la infección. El pronóstico en los casos de endocarditis bacteriana es reservado a malo debido al daño de las válvulas
cardíacas infectadas.

INFECCIONES CUTANEAS Y DE LOS TEJIDOS BLANDOS  

El Staphylococcus intermedius es la causa más corriente de piodermia. La piodermia profunda puede ser inducida por cualquier microorganismo, incluyendo los gramnegativos. La mayoría de las infecciones de tejidos blandos, incluyendo heridas abiertas y abscesos, están infectadas con una población bacteriana mixta; la flora aeróbica y anaeróbica bucal es incriminada con regularidad. Las opciones
empíricas recomendadas para los casos de rutina de piodermia e infecciones de tejidos blandos se listan en la tabla 4. Los antibióticos de amplio espectro, como las cefalosporinas de primera generación y amoxicilina-clavulanato, a menudo son la primera opción. Si se sospecha en Staphylococcus sp deben utilizarse las penicilinas resistentes a la ß-lactamasa como la oxacilina, cloxacilina y amoxicilina-clavulanato.
Las combinaciones de sulfas pueden ser empleadas para tratar los pacientes con piodermia superficial pero deben ser evitadas si es necesaria la terapia crónica, porque la resistencia bacteriana emerge en poco tiempo. Las infecciones cutáneas y de tejidos blandos que no responden a estos antibióticos pueden estar causadas por bacterias gramnegativas, formas L, Mycoplasma sp, Mycobacterium sp atípico, hongos sistémicos o Sporothrix schenckii. Las quinolonas son las drogas de elección para el tratamiento de las infecciones a gramnegativos. Los pacientes que no responden a la antibioticoterapia empírica deben ser evaluados con mayor esmero o ser tratados con antibióticos conocidos por tener actividad contra los patógenos menos comunes (tabla 4).

 Tabla 4. Opciones empíricas para infecciones
cutáneas/tejidos blandos en caninos y felinos

Agente Infeccioso

Opciones Antibióticas


Piodermia estafilocócica

1. Cefalosporinas (primera generación)
2. Amoxicilina/clavulanato o cloxacilina u oxacilina
3. Clindamicina o lincomicina o eritromicina
4. Trimetoprima/sulfadiazina u ormetoprima /
     sulfadimetoxina (piodermia superficial)

Piodermia a gramnegativos
Abscesos (anaerobios)

1. Quinolonas
1. Derivados de penicilina
2. Cefalosporinas de primera generación
3. Clindamicina
4. Cloranfenicol
5. Metronidazol

Formas bacterianas L

1. Doxiciclina
2. Cloranfenicol

Mycobacterium   atípico

1. Doxiciclina
2. Cloranfenicol
3. Quinolona
4. Trimetoprima/sulfadiazina
5. Aminoglucósidos

Nocardia/Actinomyces

1. Penicilinas (dosis elevadas)
2. Penicilinas combinadas con trimetoprima /
     sulfadiazina para Nocardia sp penicilinorresistente

 

Si no se efectuó previamente, se debe hacer el examen microscópico de aspirados tisulares o de pústulas buscando la presencia de Sporothrix sp y bacterias de morfología similar al Mycobacterium sp. Los tejidos profundos deben ser obtenidos después de la preparación quirúrgica de la piel para el cultivo de aerobios, anaerobios, Mycoplasma sp, hongos y Mycobacterium sp atípico y examen histológico por formas bacterianas L.

INFECCIONES DEL CONDUCTO GASTROINTESTINAL E HIGADO    

    La administración oral de los antibióticos está indicada para el tratamiento de la hipermultiplicación bacteriana del intestino delgado, encefalopatía hepática, colangiohepatitis, abscedación hepática e infección con Helicobacter felis, Campylobacter jejuni, Clostridium perfringens, Giardia sp, Cryptosporidium parvum, Balantidium coli, Entamoeba histolytica, Pentatrichomonas hominis, Toxoplasma gondii e Isospora sp (tabla 6).

 Tabla 6. Opciones empíricas para infecciones
hepáticas/gastrointestinales en caninos y felinos

Agente Infeccioso

Opciones Antibióticas


Colangiohepatitis bacteriana

1. Amoxicilina
2. Cefalosporinas de primera generación
3. Cloranfenicol
4. Metronidazol
5. Quinolonas

Hipermultiplicación bacteriana

1. Derivados penicilínicos
2. Derivados de la tetraciclina
3. Tilosina
4. Metronidazol

Campylobacter jejuni

1. Eritromicina
2. Cloranfenicol
3. Quinolona
4. Derivado de la tetraciclina

Clostridium perfringens

1. Derivado penicilínico
2. Derivado de la tetraciclina
3. Tilosina
4. Metronidazol

Encefalopatía hepática

1. Neomicina
2. Ampicilina
3. Metronidazol

Salmonella   sp

1. Trimetoprima / sulfadiazina
2. Cloranfenicol
3. Amoxicilina
4. Aminoglucósidos
5. Quinolonas

La administración de antibióticos parenterales está indicada en pacientes con bacteriemia causada por la translocación de la flora entérica o infección con Salmonella sp.
    La Entamoeba, Giardia, Balantidium y Pentatrichomonas en general responden a la administración de metronidazol bucal en dosis de 25 mg/kg/12 horas durante 8 días. Esta es la dosis máxima del metronidazol que debe ser empleada; dosis progresivamente menores deben ser utilizadas en los perros más grandes
para disminuir la probabilidad de toxicidad. El albendazol, fenbendazol y neomicina también son efectivos para el tratamiento de la giardiasis. La paronomicina es la droga de elección para el tratamiento de la criptosporidiosis humana y cuando se administra por ruta bucal en dosis de 125 a 165 mg/kg/12 horas durante 5 días, parece ser eficiente en gatos y perros. La administración oral secuencial de clindamicina en dosis de 12 mg/kg/12 horas seguida por tilosina 15 mg/kg cada 8 horas durante 28 días bloqueó la excreción de ooquistes y resolvió la diarrea en un gato con criptosporidiosis clínica crónica. La tilosina en apariencia fue satisfactoria bloqueando la excreción de ooquistes en otros gatos con diarrea por criptosporidiosis. El período de excreción de los ooquistes del T. gondii puede ser acortado con la administración peroral de clindamicina en dosis de 12 mg/kg/12 horas durante 10 días. La infección con Isospora sp en general responde a la sulfadimetoxina en dosis de 25 mg/kg/día, bucal, durante 7 días, con el régimen terapéutico repetido de nuevo a los 7 días.
    La hipermultiplicación bacteriana y del C. perfringens en general responde al tratamiento con tilosina, ampicilina, amoxicilina, tetraciclinas o metronidazol. La ampicilina debe ser empleada para las infecciones susceptibles restringidas al lumen del tubo gastrointestinal; la amoxicilina debe ser utilizada para la infección sistémica. La droga de elección para la campilobacteriosis es la eritromicina; las medicaciones alternativas son el cloranfenicol, tetraciclinas y quinolonas. La salmonelosis sólo debe ser tratada en forma parenteral debido a la rápida resistencia que ocurre con la administración de antibióticos enterales. Los agentes apropiados para el tratamiento de la salmonelosis comprenden cloranfenicol, combinaciones de sulfonamidas, amoxicilina y quinolonas. La infección con el Helicobacter felis por lo
usual se trata con la combinación de metronidazol y derivados de la tetraciclina o amoxicilina y metronidazol. Los macrólidos como la azitromicina y claritromicina también son efectivos para la helicobacteriosis.
    Las infecciones hepáticas en general responden a la amoxicilina, cefalosporinas de primera generación o cloranfenicol. La disminución de la flora entérica mediante la administración peroral de penicilinas, metronidazol o neomicina puede amortiguar la sintomatología de la encefalopatía hepática. Los perros y gatos con aparente bacteriemia causada por bacterias entéricas deben ser tratados empleando antibióticos parenterales con espectro contra anaerobios y gramnegativos, como ya se describiera.
La hipermultiplicación bacteriana es secundaria a muchas enfermedades gastrointestinales y puede ser inducida por la administración de antimicrobianos orales de amplio espectro. Esta condición puede ser manejada con la resolución de la etiología primaria y empleo de tilosina o derivados de la tetraciclina.

INFECCIONES MUSCULOESQUELETICAS   

La osteomielitis y discoespondilitis suelen asociarse con infecciones a Staphylococcus sp, Streptococcus sp, E. coli, Proteus sp, Pseudomonas sp y anaerobios. Las cefalosporinas de primera generación, amoxicilina/clavulanato y clindamicina son las drogas lógicas para la terapia empírica de estas condiciones debido a su espectro contra los grampositivos y anaerobios y su capacidad para alcanzar elevadas concentraciones en el hueso (tabla 7). Las quinolonas deben ser empleadas si hay sospecha de gramnegativos. El tratamiento antibiótico debe ser continuado durante 2 semanas más allá de la resolución de los signos radiográficos. Los pacientes con poliartritis séptica deben ser tratados como aquellos con osteomielitis. La fuente de
infección debe ser eliminada en lo posible. La Ehrlichia canis, Ehrlichia ewingii, Ehrlichia equi, Rickettsia rickettsii, Borrelia burgdorferi, Mycoplasma sp y las formas bacterianas L pueden inducir poliartritis supurativa aséptica. En ocasiones, las mórulas de la Ehrlichia sp son reconocidas en la citología. En líneas generales, los hallazgos citológicos en el líquido articular inducidos por estos agentes son similares a los observados en la poliartritis inmunomediada. Por este motivo, la doxiciclina es un antibiótico empírico lógico para los perros con poliartritis supurativa aséptica mientras se aguardan los resultados de estudios diagnósticos adicionales. La amoxicilina es una droga alternativa para el tratamiento de la infección con
B.
burgdorferi.

 

INFECCIONES DEL SISTEMA NERVIOSO   

El cloranfenicol, sulfas, trimetoprima, metronidazol y quinolonas penetran el SNC y deben ser seleccionados para el tratamiento empírico de las infecciones bacterianas sospechosas del SNC (tabla 7).

Tabla 7. Opciones empíricas para infecciones del
SNC / musculoesqueléticas en caninos y felinos

Sistema orgánico o
agente Infeccioso

Opciones Antibióticas

 

Sistema nervioso central
Encefalitis


1. Cloranfenicol
2. Amoxicilina
3. Trimetoprima / sulfadiazina
4. Quinolona

Otitis media / interna

1. Amoxicilina o amoxicilina / clavulanato
2. Cloranfenicol
3. Clindamicina
4. Cefalosporinas de primera generación
5. Quinolonas

Toxoplasmosis

1. Clindamicina
2. Trimetoprima / sulfadiazina

Musculoesquelético
Discoespondilitis


1. Cefalosporinas de primera generación
2. Amoxicilina / clavulanato
3. Clindamicina
4. Cloranfenicol
5. Quinolona

Osteomielitis

1. Amoxicilina / clavulanato
2. Clindamicina
3. Cefalosporinas de primera generación
4. Cloranfenicol
5. Quinolona

Poliartritis
Bacteriana


1. Cefalosporinas de primera generación
2. Quinolona

Borrelia burgdorferi

1. Doxiciclina (derivado de la tetraciclina)
2. Amoxicilina

Ehrlichia, formas bacterianas L
o Mycoplasma

1. Doxiciclina (derivado de la tetraciclina)
2. Cloranfenicol

Fiebre maculosa de las Montañas Rocosas

1. Doxiciclina (derivado de la tetraciclina)
2. Cloranfenicol
3. Enrofloxacina

 Las infecciones bacterianas anaeróbicas y rickettsiales (E. canis y R. rickettsii) del SNC se presentan en algunos casos, haciendo que el cloranfenicol sea la primera elección lógica. La doxiciclina y eritromicina pueden ingresar en el SNC cuando existe inflamación. La clindamicina alcanza concentraciones tisulares encefálicas adecuadas en los gatos normales para el tratamiento de la toxoplasmosis. Las combinaciones de sulfas son drogas anti-Toxoplasma alternativas y pueden ser efectivas para la Neospora caninum.

INFECCIONES RESPIRATORIAS   

La mayoría de las infecciones respiratorias superiores bacterianas son secundarias a otros procesos primarios, incluyendo cuerpos extraños, infecciones virales, abscesos radiculares dentales, neoplasias, traumatismos y micosis. Después que se inflama el epitelio nasal y sinusal, la flora bacteriana normal puede colonizar y perpetuar el estado inflamatorio. La infección profunda puede ocurrir, originando condritis y osteomielitis. Como los pasajes respiratorios superiores poseen una flora normal, es difícil valorar los resultados culturales/antibiograma en tales tejidos. La fuente de la noxa primaria siempre debería ser erradicada si es posible. Los antibióticos con amplio espectro de actividad contra los anaerobios (amoxicilina, amoxicilina/clavulanato, combinaciones de sulfas y cefalosporinas de primera generación) por lo común se prescriben de manera empírica para tratar las infecciones respiratorias superiores secundarias a la hipermultiplicación de la flora normal(tabla 5).

Tabla 5. Opciones empíricas para infecciones
cardiopulmonares en caninos y felinos

Sistema orgánico o
agente Infeccioso

Opciones Antibióticas

 

Sepsis, bacteriemia y endocarditis bacteriana

1. Quinolona más penicilina, ampicilina, amoxicilina, clindamicina o
     cefalosporina de primera generación
2. Aminoglucósido más penicilina, ampicilina, amoxicilina, clindamicina 
     o cefalosporina de primera generación
3. Cefalosporinas de segunda o tercera generación
4. Imipenema
5. Ticarcilina / clavulanato

Infección respiratoria superior

1. Amoxicilina o amoxicilina / clavulanato
2. Cefalosporina de primera generación
3. Combinaciones sulfonamidas
4. Clindamicina
5. Doxiciclina*
6. Cloranfenicol*
7. Quinolona*

Neumonía bacteriana con bacteriemia**

1. Quinolona más penicilina, ampicilina, amoxicilina, clindamicina,
     metronidazol o cefalosporina de primera generación
2. Imipenema

Neumonía bacteriana

1. Amoxicilina/clavulanato
2. Combinación de sulfonamidas
3. Cefalosporinas de primera generación
4. Cloranfenicol

Piotórax**

1. Derivados de la penicilina
2. Clindamicina
3. Metronidazol
4. Cloranfenicol
5. Cefalosporinas de primera generación

Toxoplasmosis

1. Clindamicina
2. Trimetoprima / sulfadiazina

 

*Debe ser empleado si hay sospecha de infección con Bordetella, Mycoplasma o Chlamydia  sp.
**En líneas generales infecciones mixtas, a menudo en combinaciones de gramnegativos, grampositivos,
aerobios y anaerobios. Si hay manifestaciones de bacteriemia o sepsis, emplear un antibiótico de cuatro
cuadrantes por ruta parenteral como se describiera para la sepsis hasta conocer los resultados culturales
y del antibiograma antimicrobiano.

La duración del tratamiento en general es de 1 a 2 semanas para las primoinfecciones agudas. Los perros y gatos con rinitis crónica y sospecha de tener osteocondritis que responden a los antibióticos deben ser tratados durante un mínimo de 4 a 6 semanas o hasta que la sintomatología resuelva durante 2 semanas. La rinitis crónica a menudo responde al tratamiento con clindamicina debido a su excelente espectro anaeróbico y de grampositivos y capacidad para penetrar cartílago y hueso. La Bordetella bronchiseptica, Mycoplasma sp y Chlamydia sp en los gatos son potenciales patógenos bacterianos primarios que infectan los tejidos respiratorios superiores. Si el paciente no responde bien a los antibióticos de amplio espectro, se pueden utilizar doxiciclina, cloranfenicol o quinolonas; las especies de Chlamydia, Bordetella y Mycoplasma en general responden a estas medicaciones. El cloranfenicol es una excelente primera elección para el tratamiento de la infección respiratoria superior en los pacientes inmunocompetentes debido a su eficacia de amplio espectro contra los patógenos primarios y penetración tisular. 
El síndrome de tos de las perreras por infección bacteriana suele responder a la doxiciclina, cloranfenicol, quinolonas o amoxicilina/clavulanato. La bronquitis bacteriana en los gatos en general responde a la doxiciclina o cloranfenicol. En los perros y gatos con bronquitis crónica, la doxiciclina, cloranfenicol, quinolonas y amoxicilina/clavulanato son opciones empíricas racionales. 
Las bacterias comunes asociadas con la neumonía canina comprenden E. coli, Klebsiella sp, Pasteurella sp, Pseudomonas sp, B. bronchiseptica, Streptococcus sp, Staphylococcus sp y Mycoplasma sp. En los gatos, las especies de Bordetella, Pasteurella y Mycoplasma son de aislamiento corriente.
La aspiración de los contenidos gastrointestinales es una causa común de neumonía y por lo regular redunda en un proceso neumónico bacteriano con poblaciones mixtas. Múltiples especies de bacterias son cultivadas en la mayoría de los casos de bronconeumonía. Si en las placas radiográficas se detecta la consolidación lobar pulmonar, se debe suponer una infección anaeróbica. La B. bronchiseptica es el
patógeno primario más importante en los perros y gatos; gran parte del resto de las bacterias colonizan sobre unas vías aéreas previamente inflamadas. No se sabe si las especies de Mycoplasma que infectan a los perros y gatos tienen capacidad patogénica respiratoria primaria. La Chlamydia sp en los gatos no es una causa común de infección respiratoria inferior; la Yersinia pestis ocasiona neumonía en los gatos; los aminoglucósidos, derivados de la tetraciclina y quinolonas son antibióticos que pueden ser prescriptos con buenos resultados.
En los pacientes con neumonía bacteriana, se deben realizar el cultivo/antibiograma con las secreciones recolectadas mediante lavado transtraqueal o broncoalveolar. Si el paciente está mostrando signos de bacteriemia o si hay evidencia radiográfica de consolidación lobular pulmonar inicialmente se indica la
administración parenteral de un antibiótico de cuatro cuadrantes como se describiera para la bacteriemia.
Las quinolonas y clindamicina o el cloranfenicol solo son buenas elecciones para los perros con consolidación lobar pulmonar debido a su amplio espectro, excelente penetración tisular y eficacia contra la B. bronchiseptica (tabla 5). En los pacientes sin signos clínicos de bacteriemia o lóbulos pulmonares consolidados, los antibióticos de amplio espectro (amoxicilina, amoxicilina/clavulanato, combinaciones de sulfas y cefalosporinas de primera generación) pueden ser efectivos. Los microorganismos residentes en la superficie como la B. bronchiseptica y Mycoplasma sp pueden responder a la nebulización de la gentamicina o kanamicina diluidas en solución salina estéril. El tratamiento para la neumonía bacteriana debe ser continuado durante 1 mes como mínimo o 1-2 semanas después de la resolución de los signos clínicos y radiológicos.
El T. gondii en ocasiones causa neumonía en gatos con infección neonatal, infección transplacentaria e inmunosuprimidos. La clindamicina o combinaciones de sulfas deben ser empleadas si hay sospecha de toxoplasmosis.
Si el piotórax está causado por la penetración de material extraño desde las vías aéreas o esófago dentro del espacio pleural, la toracotomía por lo regular es requerida para la eliminación del tejido desvitalizado y cuerpo extraño. En ocasiones, el piotórax proviene de la diseminación hematógena de las bacterias dentro del espacio pleural; esta situación puede ser común en pacientes felinos. El lavado pleural mediante tubos torácicos es el tratamiento más efectivo para los animales con piotórax y sin material extraño obvio. La mayor parte de los animales con piotórax padecen infecciones bacterianas aeróbicas y anaeróbicas mixtas.
Los afectados con piotórax y sintomatología bacteriémica inicialmente deben recibir antibióticos parenterales de cuatro cuadrantes como se describiera para la bacteriemia.

INFECCIONES UROGENITALES   

El examen microscópico y la coloración de Gram de un sedimento urinario colaboran en la selección empírica de un antibiótico en los pacientes con signos de infección urinaria. El cultivo/antibiograma siempre deberían ser realizados si es factible. Cerca del 75% de las infecciones urinarias caninas son a gramnegativos; los agentes comunes incluyen E. coli y las especies de Proteus, Klebsiella, Pseudomonas y Enterobacter. En los gatos con cateterización previa, es más común la E. coli; el
Staphylococcus y Streptococcus sp son habituales después de la uretrostomía.
En las perras con primoinfección urinaria simple, se indican la amoxicilina o amoxicilina/clavulanato si se detectan cocos; las combinaciones de sulfas o cefalosporinas de primera generación se prescriben en caso de reconocer bacilos. Las quinolonas se deben reservar para las infecciones riesgosas para la vida o resistentes. Muchos antibióticos no penetran la próstata a menos que exista una inflamación
significativa; la próstata puede ser fuente de infección urinaria recurrente. Se debería asumir que todos los machos caninos con infección urinaria tienen tejidos prostáticos infectados; los antibióticos que penetran en la próstata deben ser los seleccionados (tabla 8). La mayoría de las infecciones urinarias felinas responden a la amoxicilina. La administración de antibióticos durante 10-14 días en general es suficiente para las infecciones urinarias simples. El análisis de orina, cultivo/antibiograma deberían solicitarse a los 7 días después del tratamiento si es posible. Las infecciones con Mycoplasma y Ureaplasma sp fueron documentadas en perros con sintomatología urinaria. Si no hay buena respuesta a los derivados de la penicilina, cefalosporinas, o combinaciones de sulfas, se indican procedimientos
diagnósticos adicionales. Si la terapia empírica se considera conveniente, se pueden emplear cloranfenicol, doxiciclina o quinolonas que pueden ser más efectivos para las infecciones con MycoplasmaUreaplasma sp.
La infección urinaria y azotemia sugieren la presencia de pielonefritis y se trata en correspondencia, incluso si no se efectúan métodos complementarios adicionales. El tratamiento de la pielonefritis debería fundamentarse en los resultados del antibiograma, si es factible; el cloranfenicol, combinaciones de sulfas y quinolonas son buenas opciones. Si hay insuficiencia renal, las tetraciclinas (excepto doxiciclina) y aminoglucósidos deben ser evitados y las dosis o intervalos de dosificación de las quinolonas y cefalosporinas deben ser modificados en correspondencia con la disminución de la función renal. La nueva dosis se puede calcular multiplicando la actual por el producto de la concentración normal de creatinina dividida por la
creatinina del paciente. El nuevo intervalo de dosificación se puede calcular multiplicando el intervalo vigente por el producto de la concentración de creatinina del paciente dividida por la creatinina normal.
El tratamiento para la pielonefritis y otras infecciones urinarias complicadas crónicas se debe continuar durante 6 semanas. El análisis de orina y cultivo/antibiograma deberían ser realizados a los 7 y 28 días después del tratamiento. 
La mayoría de las infecciones prostáticas bacterianas están causadas por gramnegativos. Durante la prostatitis aguda casi todos los antibióticos penetran bien en la próstata debido a la inflamación. Después del restablecimiento de la barrera hematoprostática en los perros con prostatitis crónica, el líquido glandular ácido sólo permite la penetración de los antibióticos básicos (pKa < 7)(tabla 8).

 

 

Tabla 8. Opciones empíricas para infecciones
urogenitales en caninos y felinos

Sistema orgánico o
agente Infeccioso

Opciones Antibióticos

 

Infecciones urinarias aeróbicas

1. Amoxicilina o amoxicilina / clavulanato
2. Cefalosporinas de primera generación
3. Combinaciones de sulfonamidas
4. Quinolona

Brucella canis

1. Estreptomicina y derivado de la tetraciclina
2. Enrofloxacina (dosis elevada)
3. Doxiciclina o minociclina

Leptospira sp

1. Penicilina G o ampicilina EV durante la fase aguda y amoxicilina bucal
     durante la fase crónica
2. Dihidroestreptomicina o doxiciclina para eliminar los portadores renales

Mastitis

1. Cefalosporinas de primera generación
2. Amoxicilina o amoxicilina / clavulanato

Mycoplasma / Ureaplasma

1. Doxiciclina (derivado de la tetraciclina)
2. Cloranfenicol
3. Quinolona

Prostatitis

1. Combinaciones de sulfonamidas
2. Quinolona
3. Cloranfenicol
4. Eritromicina
5. Clindamicina

Piómetra

1. Quinolona y amoxicilina
2. Cloranfenicol
3. Combinaciones de sulfonamidas
4. Amoxicilina / clavulanato

El cloranfenicol, debido a su elevada liposolubilidad, también penetra bien el tejido prostático. En la prostatitis aguda los antibióticos ácidos (penicilinas y cefalosporinas de primera generación), inicialmente pueden penetrar bien, reduciendo la sintomatología morbosa pero sin erradicar la infección; esto predispone a las prostatitis bacteriana crónica y abscedación prostática. Debido a esta observación, el empleo de las penicilinas y cefalosporinas de primera generación está contraindicado para el tratamiento de las infecciones urinarias en los machos caninos. En los casos de prostatitis crónica, la terapia antimicrobiana debe ser continuada durante un mínimo de 6 semanas. La orina y líquido prostático deberían ser cultivados a los 7 y 28 días después del tratamiento.
La Brucella canis produce una serie de síndromes clínicos en los perros incluyendo epididimitis, orquitis, endometritis, mortinatos, abortos, discoespondilitis y uveítis. La ovariohisterectomía o castración reducen la contaminación del ambiente. La administración de antibióticos a largo plazo por lo usual no conduce a una cura completa. Algunos perros pueden seroconvertir pero el microorganismo todavía es cultivado a partir de los tejidos. Diversos protocolos antibióticos han sido sugeridos para los pacientes caninos con brucelosis (tabla 8). 
La vaginitis en general se debe a la hipermultiplicación de la flora normal secundaria a enfermedades primarias, incluyendo infección herpética, infección urinaria, cuerpos extraños, anomalías vulvares o vaginales, masas vulvares o vaginales e incontinencia urinaria. En las perras y gatas con vaginitis bacteriana por hipermultiplicación de la flora y resolución de la noxa primaria, suelen ser adecuados los antibióticos de amplio espectro incluyendo amoxicilina, combinaciones de sulfas, cefalosporinas de primera generación, derivados de la tetraciclina y cloranfenicol. Como el Mycoplasma y Ureaplasma sp son parte de la flora vaginal normal, virtualmente es imposible establecer una asociación con la enfermedad clínica;
los cultivos positivos no confirman la enfermedad por el organismo. Por ello, un cultivo vaginal positivo en una perra asintomática (excluyendo a la B. canis) carece de importancia.
En todas las perras y gatas con piómetra, la ovariohisterectomía o drenaje médico del útero son obligatorios. El tratamiento antibiótico es para la bacteriemia que suele ocurrir en forma concurrente (E. coli y anaerobios). Los animales con signos clínicos de bacteriemia o sepsis deben ser tratados con un antibiótico de cuatro cuadrantes (tabla 5). Los antibióticos de amplio espectro con eficacia contra
la E. coli incluyendo combinaciones de sulfas o amoxicilina/clavulanato son selecciones empíricas apropiadas mientras se aguardan los resultados culturales y del antibiograma. Las combinaciones de sulfas y quinolonas comúnmente son efectivas contra la E. coli, pero no tanto como otras drogas para el tratamiento de las
infecciones anaeróbicas in vivo. El cloranfenicol es una excelente selección empírica pero es bacteriostático.
La ampicilina, amoxicilina y cefalosporinas de primera generación alcanzan buenas concentraciones en la leche y son relativamente seguras para el neonato, de modo que pueden ser utilizadas en el tratamiento empírico de la mastitis. El cloranfenicol, quinolonas y derivados de la tetraciclina deben ser evitados debido a los potenciales
efectos adversos sobre el neonato.

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